Historia




PERFIL BIOGRÁFICO DEL BEATO EUSTAQUIO VAN LISHOEUT

Nacido en Aarle-Rixtel (Países Bajos), en la diócesis de Hertogenbosch, el 3 de noviembre de 1890, fue bautizado el mismo día. En el bautismo le fue impuesto el nombre de Humberto. Era el octavo de once hermanos de una familia acomodada de campesinos y muy católica, donde reinaba un ambiente de serenidad y trabajo, así como de mucha solidaridad entre los hermanos.

Pronto sintió la llamada al sacerdocio. Habiendo leído la biografía del P. Damián de Veuster, decidió entrar en la Congregación de los Sagrados Corazones. Entró en 1905 en la Escuela Apostólica que la Congregación tenía en Grave. Terminados los estudios secundarios, el 23 de setiembre de 1913, fue admitido al noviciado, que en aquel tiempo se encontraba en Tremeloo en Bélgica. Tomó el nombre de Eustaquio, con el que se le ha conocido desde entonces, haciendo su profesión temporal el 27 de enero de 1915 en Grave (Países Bajos) y la profesión perpetua el 18 de marzo de 1918 en Ginneken (Países Bajos). Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1919.

El P.Eustaquio había deseado ser misionero y ese deseo se vio cumplido cuando se erigió la Provincia de los Países Bajos y el nuevo Provincial, P.Norber Poelman buscó una misión en América Latina para la provincia naciente. En principio no fue claro el destino hasta que se terminó en Brasil.

El 2 de marzo de 1926, el P.Eustaquio fue nombrado párroco de Agua Suja. Era una parroquia donde la gente se dedicaba fundamentalmente a la búsqueda del oro en las orillas del río Bagagem. Dada la incertidumbre de los resultados de aquellos trabajos, la situación económica y social era difícil. El P. Eustaquio se dedicó plenamente a sus parroquianos y buscó cuidarlos tanto física como espiritualmente. Especial dedicación prestó siempre a los pobres y a los enfermos, produciéndose ya entonces algunas curaciones por su medio.

El 15 de febrero de 1935 tomó posesión de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de Poá, en la región metropolitana de Sâo Paulo. El P.Eustaquio se dedicará de nuevo con gran celo a la visita de las familias, a los enfermos, a los pobres, a los niños, a la organización parroquial. A partir de 1937, sobre todo, el apostolado del P. Eustaquio va a asumir una connotación bastante particular: el don de curación por intercesión de S.José. Especialmente orientada esta actividad a fortalecer la fe del pueblo y a liberarla de la tendencia a la superstición. Es entonces cuando la fama del P.Eustaquio comenzó a extenderse por el país y de todos lados comenzaron a llegar personas que querían verle y obtener por su medio el favor de la curación. La afluencia de la gente era cada vez mayor, llegando a pasar por Poá unas diez mil personas al día. Dada las limitaciones de aquella parroquia para admitir tanta gente, la autoridad civil comenzó a intervenir y posteriormente los superiores se vieron obligados a trasladar al P. Eustaquio. Una vez recibida la orden de sus superiores el P. Eustaquio actuó prontamente y salió de Poá el 13 de mayo de 1941.

Los dos últimos años de su vida constituyeron una verdadera peregrinación. En todos sitios a los que llegaba, incluso tratándose de esconder de la gente, había personas que lo buscaban para pedirle ayuda, consuelo y curación. En Río de Janeiro se detuvo unos quince días y también allí hubo grandes concentraciones de personas que le buscaban.

Del 13 de octubre de 1941 al 14 de febrero de 1942, fue enviado a Patrocinio lugar que distaba tanto de Sâo Paolo como de Río de Janeiro. En cualquier caso también allí produjo la admiración de la gente y no pasaba un día sin que hubiera personas que por su medio experimentaran la conversión. Luego fue trasladado a Ibiá, en Minas Gerais, como párroco una vez más, ya que parecía que la situación se había calmado. Después de tres meses en los que el P.Eustaquio pudo ejercer serenamente su actividad parroquial, los superiores creyeron conveniente trasferirlo como párroco a Belo Horizonte a la parroquia dedicada a los Sagrados Corazones, parroquia periférica, constituida por gente pobre. Especialmente se ocupaba de las confesiones de los enfermos. Ante las peticiones de otras parroquias, acudía con presteza y escuchaba muchas confesiones. Ciertamente todos le consideraban un verdadero misionero y un santo.

Atendiendo el 20 de agosto a un enfermo de tifus exantemático, él mismo P. Eustaquio contrajo la enfermedad. En principio fue diagnosticada una pulmonía, pero después se constató que se trataba de aquella otra grave enfermedad que por entonces era incurable. Consciente de la proximidad de su muerte y habiendo pronosticado él mismo que se produciría en pocos días, se preparó al acontecimiento con la oración y la recepción de los sacramentos. Los testimonios son claros al afirmar la gran fortaleza con la que enfrentó aquella situación hasta el final. Sus últimas palabras dirigidas al P. Gil, fueron : “¡Padre Gil! ¡ Deo Gratias! y diciendo esto expiró.

Impresionante fue la concentración de fieles que querían visitar el cadáver del P. Eustaquio. Desde que fue expuesto su cuerpo en el templo parroquial hasta que fue enterrado el día 31 de agosto, tanto de día como de noche, una multitud de personas desfiló por aquella iglesia para rendir su último homenaje a aquel que ya en vida y hasta ahora ha sido considerado como el santo que curó y dio paz a tantos enfermos y tantos necesitados.

Eustaquio, amante de la Eucaristía, fue reconocido como beato el 16 de junio de 2006, durante la celebración del Corpus Christi.