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2 P. DONATO LOIR SS.CC. 1823 - 1913

El P. Donato Loir ss.cc. nació en Carnet, departamento de la Mancha en Francia, el 13 de junio de 1823.

Desde joven vio que poseía vocación, y deseoso de entregarse a Dios y su reino, ingresó al Seminario de Coucantes. Ahí se encontró con dos jóvenes de su misma tierra y que tenían las mismas aspiraciones: los señores Olivier y Hervieu.

Deseoso de una entrega mayor, abrazó la vida religiosa y, sin decidirse por ninguna orden en particular emprendió un viaje a París; en el camino encontró a un padre de la Compañía de Jesús, quien quedó prendado de la modestia del joven y lo invitó a postular de la Compañía. No permaneció mucho tiempo en aquella, pues sentía que Dios lo llamaba a otra parte, y al cabo de pocas semanas, por consejo de un sacerdote amigo, se dirigió al noviciado de la Congregación de los Sagrados Corazones, situado en Vaugirard, París. Desde el primer momento sintió que esa era su vocación. Luego se unieron a él, en el noviciado, sus dos compañeros que tomaron el nombre de Pacomio Olivier y de Marino Hervieu.

Profesó en París el 3 de abril de 1845, y luego fue enviado a Chile, donde llegó el 23 de julio de 1848; a fines del mismo año fue ordenado sacerdote por don Carlos Maglorie, obispo de Juliópolis y provincial de la Congregación de los Sagrados Corazones que tenía su residencia en Valparaíso. El 25 de diciembre de ese mismo año cantó su primera misa.

En 1949 fue enviado a Copiapó donde permaneció 16 años, amado por todos: obrero infatigable, trabajó en el floreciente colegio que la congregación tenía en ese lugar, y levantó en él, ayudado por las limosnas del pueblo una hermosa iglesia. Durante diez años ocupó el servicio de Superior.

Al terminar el templo en 1865, los superiores lo enviaron a Valparaíso, donde encontró de Superior al padre Marino Hervieu ss.cc., y de Provincial al padre Pacomio Olivier ss.cc.

En 1868 fue enviado a Santiago, parece que la Providencia lo guiaba para acompañar en el último momento a sus dos queridos amigos de la infancia y hermanos de religión. El padre Marino, que sólo tenía 42 años, falleció en octubre de ese año, víctima de una inesperada enfermedad, teniendo el consuelo de su amigo el padre Donato, quien quedó reemplazándolo en el cargo de Superior.

En 1870 fue enviado para Lima, nuevo campo donde desplegó su labor sacerdotal. En 1870 fundó en Lima la “Asociación de los Sagrados Corazones”, propagándola por los diversos pueblos del Perú.

Desde 1882 hasta 1856 permaneció en Valparaíso, encargado de la formación de los jóvenes religiosos, en el servicio de maestro de novicios: bajo su dirección se formaron en la vida religiosa el padre Antonio Castro ss.cc., que fue provincial en América del Sur; monseñor Francisco de Sales Soto ss.cc., primer obispo de Huaraz, monseñor Pedro Pablo Drinot ss.cc., obispo de Huánuco.

Descansó en el Señor el 22 de abril de 1913.