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7 P. COSME LÖHR SS.CC. 1845 – 1928

E1 padre Cosme Löhr ss.cc. nació en Koblenz (Alemania) el 6 de agosto de 1845, tomó el hábito de la congregación en Lovaina e1 28 de septiembre de 1864 y pronunció sus votos en Picpus el 22 de abril de 1866, viajando a Chile el 14 de enero de 1869.

Prestó a la entonces provincia de América Latina, una multitud de servicios: profesor, rector o superior de los colegios de Valparaíso, Santiago y Lima, maestro de novicios, vice provincial y visitador de las comunidades en América Latina. Fundó en febrero de 1902 un pequeño convento que tuvo solamente 2 años de existencia en Curicó (Chile). En 1908, viaja a Europa para representar a su provincia en e1 Capítulo, General.

Los veinticinco últimos años de su vida los pasa en el Perú, donde gobernó la comunidad hasta el año 1913. No dejó la responsabilidad de superior para descansar. Una de sus características fue siempre el celo por la salvación de las almas y esto hasta el final de su vida.

Monseñor Antonio Castro, obispo auxiliar de Santiago de Chile y su exalumno, hizo un magnífico elogio en el periódico "La Unión" de Valparaíso, e1 19 de febrero de 1928:

"Fue un educador distinguido y numerosos son los obispos sacerdotes, ministros de Estado, magistrados, eminentes los padres de familia ejemplares que han ido formados a su escuela. Se hacía notar por una abnegación sin límites, en trabajo constante y una rectitud sin flaqueza, al cual hay que añadir una justicia que no toleraba excepción y una piedad por supuesto.

A pesar que su labor educativa, fue ya muy importante, sabía encontrar la manera para dedicarse al ministerio de las almas coma director espiritual y consejero. Austero y un poco rígido por la disciplina, esconderá en su corazón tesoros de ternura que se manifestaba afuera por una caridad sin límites, aliviando las miserias humanas. E1 sumo pontífice, reconoció el mérito de este humilde religioso y lo honoró varias veces de distinciones honoríficas".

Falleció en Lima el 15 de febrero de 1928 a la edad de ochenta y dos años, y sesenta y dos de profesión religiosa. La Crónica dice de él que “La Congregación de los Sagrados Corazones pierde con él a uno de sus miembros más ilustres y nuestra sociedad un educador quien entendió los deberes empeñosos que imponía la educación de la juventud”.